Los Chilolos de Allende Chalcatongo, Oaxaca, son los matarifes de la res que se ofrece en la fiesta del cambio de mayordomía del Señor del Perdón, patrono de los oaxaqueños que viven en Cd. Neza en el Estado de Mexico, las primeras diez fotografías aquí presentadas corresponden al mes de enero de 2015. Las últimas tres corresponden a la fiesta de 2013 y 2010.

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paisaje

Crepúsculo en Ait Ben Haddou ciudad milenaria.

_MG_4836La nueva ciudad de Ait Ben Haddou .

MARAKESH Y AIT BEN HADDOU

Es como un sueño” ha repetido mucha veces el Chamuco para expresar su asombro frente a esta realidad que se nos ha precipitado encima con el incontenible apremio de las visiones. Yo le añadiría algunos matices cercanos a las pesadillas, pues me produce el mismo efecto de atracción y extrañeza, junto con un dejo de recelo, que siento cuando tengo la osadía de entrometerme en el mundo marino, al mismo tiempo ajeno, y tal vez por eso, intensamente magnético.

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El taxi nos depositó, bajo un sol inclemente y una temperatura superior a los 40 grados centígrados, en la plaza central de Marrakech, un espacio inmenso rodeado de viejos edificios, con la dignidad decadente de los lugares que han conocido tiempos mejores. Figuras desdibujadas deambulan como surgidas del vapor de un espejismo, cubiertas de pies a cabeza por túnicas que ondean con acalorada pereza. Tenemos que contener la urgencia de una cerveza que nos asalta con la ilusoria frescura de su espuma como panacea para las gargantas resecas, y sustituirla con una Cocal Cola que, contrariamente a mi habitual reserva, me sabe a gloria.

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Plaza de Yamaa el Fna.
جامع الفناء

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Mezquita Kutubía, Koutoubia o Kutubiya
جامع الكتبية

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Encantadores de serpientes.

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Nuestro destino es una casa que por nuestra sorpresa se ubica en el corazón mismo de la Medina. Se revela un oasis, con su patio central abierto pero resguardado por unas telas que parecen velas inflándose con la escasa brisa, dos confortables habitaciones en el primer piso y hasta arriba una terraza arrellanada sobre un mar de techos y minaretes que podemos contemplar desde la comodidad de unos sillones o, máximo deleite, desde el burbujeante cosquilleo de un yakuzi._MG_4251 _MG_4253 _MG_4242 _MG_4259 _MG_4260 _MG_4263

Sin embargo, conquistar el paraíso fue una verdadera hazaña ya que por su ubicación no fue posible alcanzarlo con el auto y tuvimos que caminar un largo trecho jalando nuestro equipaje, lo cual a causa del calor y del cansancio, se nos hizo como el castigo de los condenados a cargar rocas en un girón del infierno dantesco.

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Ryad Al Yazzira

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Ryad Larousse

No obstante no podía dejar de sentirme anonadada: el tiempo aquí parece que se pasmó en algún limbo atemporal, un momento indefinido roto sólo por algunas intromisiones fastidiosas del presente como son las bicicletas y las motos que sin ninguna piedad ni consideración por tus oídos, pulmones y cuerpos te hacen sentir que la adrenalina no es privilegio sólo de los corredores de carrera ya que tu vida también está suspendida por un hilo cuando pasan rozándote a un centímetro.

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…”un momento indefinido roto sólo por algunas intromisiones fastidiosas del presente como son las bicicletas y las motos “…

DSCF0334-Editar Todas las construcciones que te rodean son antiguas, bajas y de la misma tonalidad cromática entre los ocres, los sienas, el ladrillo y el rosa pálido conformando un laberinto sin fin horadado de pequeñas oquedades retacadas de mercancías de la más diversa índole, todas sorprendentes por su refinada factura que revela la maestría sin par de artesanos y artistas. Y como en cualquier laberinto digno de este nombre, no puedes evitar probar un poco de claustrofobia y un cierto temor inconfesable a perderte para siempre en sus recodos engañosos.

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Alto contraste en la Medina de Marrakesh

Medina de Marrakesh 01Medina de Marrakesh El espacio es tan comprimido y tan lleno de gente, de objetos, de olores, de colores que pierdes por momentos la sensación de tus propios límites y te sientes invadido, oprimido.   Esta agresión del entorno es a tal grado intensa en todos los sentidos que he llegado a percibir la costumbre de cubrirse completamente el cuerpo y la cabeza como una especie de escudo defensivo.

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“Esta agresión del entorno es a tal grado intensa en todos los sentidos que he llegado a percibir la costumbre de cubrirse completamente el cuerpo y la cabeza como una especie de escudo defensivo.”

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…”inclusive de gozar de la intimidad del cuerpo en la cálida protección de tu caparazón.”

Y esta sensación se me hace aún más persistente e intensa en el caso de las mujeres, algunas de las cuales parecen realmente elevar una barrera negra infranqueable entre sí y el mundo exterior, cerrándole toda posible entrada al ocultar inclusive los ojos, que siguiendo la consigna popular son el espejo del alma, y por lo tanto peligrosamente reveladores. He contemplado entonces la blasfema (según la visión occidental) posibilidad de que esta bárbara (siempre según la visión occidental) práctica no nazca ni de la obediencia ciega a preceptos religiosos ni de la sumisión al deseo posesivo y receloso del hombre, sino del propio libre albedrío, no sólo, todavía más astutamente del placer muy íntimo de jugar, de conseguir desde la impunidad del incógnito la impagable facultad de ver sin ser vistas, de espiar, inclusive de gozar de la intimidad del cuerpo en la cálida protección de tu caparazón.

Los artesanos son unos virtuosos y en esta época de “made en China” que te lleva a sospechar de la autenticidad de cada producto, el constatar en persona su factura, resulta reconfortante.  Nos sorprende la habilidad de un ebanista que moviendo con sus pies un torno primitivo, pero al mismo tiempo eficientísimo, elabora en pocos minutos verdaderas obras de arte en miniatura; la misma admiración me merece el tejedor que manipulando un telar crea bajo nuestros ojos un refinado chal multicolor mezclando hilos de seda y algodón. Y así los joyeros, los tejedores de tapetes, los herreros que exhiben una infinita variedad de lámparas, candiles y candeleros.

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…”Nos sorprende la habilidad de un ebanista que moviendo con sus pies un torno primitivo, pero al mismo tiempo eficientísimo, elabora en pocos minutos verdaderas obras de arte en miniatura”…

Y por doquier puestos de fruta seca, especias, expendios de pan, de jugo de naranja dulce y fresco, un verdadero néctar. Es casi imposible resistirse al llamado de los vendedores/sirenas que hacen brillar sus mercancías frente a tus ojos hasta que ya no puedes negarte y te dejas seducir y entonces empieza otra fase del arte del comercio: el convencimiento.

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Portadores de agua.
Llevan el agua en gruesas bolsas de cuero selladas con alquitrán, te la ofrecen a cambio de una colaboración monetaria “voluntaria”.

DSCF0315 La relación cambia instantáneamente en el momento en que aceptas negociar, desaparece cualquier forma agresiva para dejar paso a una amabilidad y paciencia infinitas que pasan por ofrecerte un té,  explicarte  todas y cada una de las innumerables ventajas y virtudes del producto, exhibir de paso las demás existencias de la tienda, contratar el precio que casi siempre queda reducido a la mitad del inicial._MG_4307

Finalmente cuando empiezas a sentirte fastidiado por el extenuante estira y afloja, te das cuenta de que el trato ya está cerrado y eres el feliz propietario del objeto del deseo. Sin embargo, el hecho de haber caído una vez te vuelve de inmediato un potencial cliente de otros puestos ya que la noticia por vías ignotas pero eficientísima se corre por toda la Medina y al pasar ya todos te saludan como un conocido, llamándote por tu nombre o por lo menos hablándote en tu idioma y apelando a tu nacionalidad.

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Fotografía de Miguel Andrade “Chamuco” cortesía de ©Camilo Nu.

Marrakech de noche

La transformación de la plaza es portentosa: desde el atardecer surgen de la nada palos, tubos, fierros, lonas en fin lo necesario para montar puestos que llenan cada centímetro disponible de su perímetro, mientras el resto del espacio lo ocupan encantadores de serpientes, lectores de la suerte, danzantes y músicos, teatreros, tatuadores.

Las tatuadoras de henna

En cuanto baja la noche, la oscuridad se puntea de una miríada de luces y oropeles y la entera población sale de sus habitaciones para amontonarse en esa fantasmagórica feria que se repite a diario. Los niños corren entre las piernas de los adultos que parecen del todo despreocupados frente a la posibilidad de perderlos en la multitud; la confusión sube al compás de la cacofonía donde se mezclan tambores, flautas, cantos, risas y gritos.

El Fna.La experiencia culinaria es también trascendental: cuelgan de los puestos pedazos de carne, cabezas de cabra, piezas difíciles de identificar y la oferta es tan estridente como empecinada, todos te quieren atraer a que pruebes las delicias de su menú y no parecen dispuestos a aceptar una negativa, de modo que te hostigan hasta que te dan ganas de abofetearlos para quitártelos de encima y eso finalmente te orilla a sentarte en un establecimiento cualquiera de los cientos que hay a tu alrededor esperando que la elección haya sido le correcta.

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Sesos, lengua y carne de cabra aderezadas con comino, delicias de la cocina marroquí en las noches de la plaza de Yamaa El Fna

Chamuco estaba extasiado frente a los platillos de sesos y entrañas fritas, entusiasmo que yo no pude compartir ya que no me gustan estos sabores demasiado penetrantes (amen del espectro del colesterol que me asecha tras de cada alimento demasiado condimentado). Preferí probar otros manjares como una buenísima ensalada marroquí a base de jitomate, cebolla cruda, cilantro y pimiento verde,  berenjenas cocidas y camarones.

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…”Y por doquier puestos de fruta seca, especias, expendios de pan, de jugo de naranja dulce y fresco, un verdadero néctar”…

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El contador de cuentos, milenaria tradición árabe

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…”lectores de la suerte, danzantes y músicos, teatreros, tatuadores”…

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Ait Benhaddou

Rentamos un auto y nos dirigimos hacia la cordillera del Atlas, la columna vertebral de Marruecos, rumbo a  Ait Benhaddou. El paisaje a lo largo del camino nos preparó al asombro desplegando ante nuestros ojos un espectáculo tras otro donde la compenetración entre los vestigios humanos y las obras de la naturaleza era perfecta. Pocas veces me encontré con un fenómeno parecido en el que los dos componentes no sólo no se oponen o pelean entre sí, sino que por lo contrario cada uno embellece y valoriza al otro. La armonía es lo primordial: armonía de colores y formas. Las casas, en su mayoría de adobe, no pierden un ápice de elegancia por ser construidas con este material que algunos clasifican como “pobre” o “modesto” sino que adquieren una dignidad y una elegancia que no desmerece frente a mármoles o granitos, prestándose para crear con él majestuosos palacios, mansiones y mezquitas.

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Y esta armonía perfecta, esta uniformidad que nunca llega a ser monótona porque permite infinitas variaciones que el ojo apenas percibe, y sin embargo registra, brinda al observador un regocijo, una íntima satisfacción, un bienestar que se asemeja a la paz de los sentidos: nada hay que desentona, nada que resulte estridente, nada que ofenda el buen gusto por inoportuno o exagerado. Por fin mi vista descansa de tanta inútil estimulación, de tanto desorden, del caos sin razón ni justificación de anuncios espectaculares, publicidad ramplona, escritos con falsas promesas que ofenden las paredes, propagandas electorales que te persiguen, imágenes tan vanas como irritantes, en fin de toda la parafernalia que debería incitarte a consumir lo inimaginable y en vez sólo te causa fastidio, coraje o hasta vergüenza por el mal gusto y la falta de respeto de los cuales te sientes objeto.DSCF0575 DSCF0591 DSCF0593

Con este agradable preludio llegamos a  nuestro destino al atardecer, el momento justo para gozar de una inverosímil puesta de sol en este lugar tan improbable que parece falso, un set cinematográfico creado para la ficción.

_MG_4602 _MG_4620 _MG_4622 _MG_4638-Editar _MG_4640-Editar _MG_4598-EditarLo cual de alguna manera resulta cierto, ya que aquí, en efecto, se han filmado muchas películas.  Sin embargo, en algún momento de su historia y hasta hace relativamente poco (hasta los años 50’s), este sitio fue habitado y vivido, es decir albergó en sus entrañas una existencia verdadera. Fue punto de encuentro, descanso e intercambio comercial para las caravanas que iban o venían entre el desierto y Marrakech.

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_MG_4598-Editar Los edificios dispuestos sobre una colina son suntuosos en su austera sencillez y aunque ahora están invadidos por turistas ruidosos, en sus recovecos, en sus ventanas vacías, en la sombra de sus pórticos, en las esquinas, túneles y cobertizos de las estrechas callecitas que los comunican, evocan presencias fantasmales que aparecen en sus largas chilabas y velos ondeantes en el viento seco y arenoso del desierto, que cruzando las montañas, llega hasta aquí llenando cada intersticio de tu cuerpo._MG_4627-Editar _MG_4645-Editar _MG_4647-Editar-Editar-2 _MG_4651-Editar De pronto de la nada surge una ráfaga y un bombardeo de polvo hecho de granitos finísimos te invade hasta en las cavidades más íntimas y cruje bajo tus dientes. El vendaval llega tan improviso que impele al silencio, como si anunciara algún evento sobrenatural. Un subrepticio llamado a la sacralidad calla el fatuo vociferar de la multitud que presa de un sortilegio baja la voz para no turbar la atmósfera de ensueño donde resuena la voz apagada de esos hogares vacíos, el eco del parloteo a la sombra de los callejones tortuosos.

Pensábamos quedarnos un solo día pero, como siempre, la suerte decide por ti, tal vez concediendo un deseo inconsciente, así que debido a un fuerte resfriado de Lea, nos vimos obligados a prolongar la estancia y la aprovechamos para realizar una excursión a lomo de dromedario.

_MG_4758-Editar-Editar _MG_4751-Editar-Editar-Editar-EditarEl “camellero” (no sé si sea correcto denominarlo así) era un berebere culto, lleno de amor y añoranza por su pueblo, quien nos transmitió una sensación de melancolía y desaliento pues a través de sus ojos y sus palabras percibimos lo efímero, lo frágil y lo mortal de todo lo que nos rodea concentrado en una frase con la que empezó su discurso: “estamos viviendo el principio del fin de algo”. Aunque se refería al cambio notable del clima en los últimos tiempos que ha provocado una prolongada sequía del antaño caudaloso río que rodeaba la ciudad, la perentoriedad de su dicho nos sonó como una profecía. Sin embargo había en él una especie de fatalidad resignada frente a una sentencia inapelable contra la cual no valen rebeldía o coraje.

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_MG_5472 _MG_5465 _MG_5474El paisaje, a tono con este estado de ánimo, lucía una belleza sumisa y apagada. El sol se estaba poniendo con dulzura, sin furia. Desde la grupa del dromedario las ondulaciones del cuerpo se acoplaban con las del desierto y sentías que te adentrabas en una infinidad de pequeñas dunas, montículos y pendientes, un universo violeta, casi morado que colindaba con el sueño.

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paisajeRodeamos la cashbah, la perdimos atrás de un promontorio sólo para volverla a encontrar desde otra perspectiva, bañada por la luz irreal del atardecer que la volvía aún más irreal, borrosa e incierta por el bamboleo desde el cual la contemplábamos con el telón de fondo de un cielo que sin previo aviso pasó de la tersura a encapotarse de nubarrones amenazando una lluvia que nunca llegó,entre remolinos de fantasmas, de pájaros y murciélagos, compañeros inseparables de las ruinas.

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_MG_4654-Editar-EditarTrepamos hasta la parte más alta de la cashbah donde Camilo y yo abandonamos nuestras cabalgaduras para penetrar caminando en la ciudad, ahora sí completamente sola y abierta a nuestra privilegiada contemplación. Una música se insinuaba en los callejones sin desentonar con el silencio, sino más bien ejerciendo una especie de embrujo como la melodía del flautista de Hamelin.

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